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El pasado mes de mayo se ha inaugurado en el barrio de San Martín de Vitoria-Gasteiz un precioso mural coral en el que han participado 425 profesores y alumnos del colegio del mismo barrio junto con 20 voluntarios, 30 personas de diversos colectivos y 25 residentes de una residencia de mayores de la zona.

La obra colaborativa entre personas mayores, adultos y niños

El mural titulado “Ongi Etorria” tiene una superficie de casi 300 metros cuadrados y forma una composición donde se representan varios paisajes del barrio como Paseo de Los Arquillos con sus edificios en los que destacan las ventanas o el parque de Las Conchas.

Además incorpora distintos elementos como ancianos, jóvenes y niños o notas musicales. Todo ellos dentro de una composición armónica y colorista.

Esta obra también incluye un QR que al leerlo con el dispositivo móvil da acceso a un listado de cien canciones interpretadas o compuestas por diferentes artistas de la provincia de Araba. Esta lista ha sido creada por profesor de KZ Gunea, Sergio Torres en colaboración con varios agentes musicales de la provincia.

Fiesta intergeneracional de inauguración

Para la inauguración de este mural se organizó una gran fiesta a la que asistieron los participantes de la obra, alumnos de colegio, voluntarios y las personas mayores de la residencia, además de todos los vecinos del barrio. La celebración contó con música coral con almuerzo incluido, chocolatada, y concierto de blues para cerrar el evento.

Vitoria-Gazteiz ha sido nombrada capital verde europea (Green capital) en 2012 y con este tipo de iniciativas ciudadanas, en las que se aprovechan las paredes menos vistosas de los edificios para crear obras de arte que se integran con los parques, sin la necesidad de grandes inversiones obras públicas, que derrochan recursos materiales y económicos, va en camino de revalidar el título.

Beneficios de los programas intergeneracionales

Este tipo de iniciativas que unen a niños, jóvenes y mayores es de gran riqueza para todos ellos, ya que cada uno aporta sus conocimientos y habilidades y todos se benefician de este intercambio de conocimientos.

Desde hace tiempo se estudian los beneficios de los programas intergeneracionales, puesto que este tipo de iniciativas ha demostrado grandes ventajas para todas las personas involucradas.

Por un lado, los niños transmiten a las personas mayores su alegría, sus ganas de jugar y de aprender, lo que produce mejoras en la memoria, la concentración, la atención y las autoestima entre otras cosas.

Por otro lado, los niños descubren lecciones de vida, historias que les cuentan los mayores, además de transmitirles serenidad y confianza.