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Abrazarse es una costumbre cada más en desuso y sustituida por otras costumbres sociales como dar dos besos de forma automática, a pesar de que la costumbre de dar un abrazo sincero y caluroso está demostrado que tiene unos efectos mucho más beneficiosos.

Beneficios demostrados del abrazo

Los beneficios de los abrazos están estudiados y demostrados desde los comienzos de la vida, así un estudio demostró que los bebes que son abrazados por sus madres durante por lo menos 20 minutos, inmediatamente después de nacer, duermen mejor, lloran menos y comen más y mejor. Esta sencilla técnica está hoy en día normalizada en la mayoría de los partos y es habitual el uso de práctica llamada “piel con piel”.

Según la especialista en el tema llamada Lía Barbery los beneficios del abrazo recaen en la estimulación de la producción de oxitocina, la llamada hormona del bienestar. Esta hormona es la que se produce, por ejemplo, durante el parto y la lactancia, de esta forma la oxiticina genera una sensación de apego y bienestar que ayuda a establecer el vínculo madre e hijo y reduce el nivel de estrés, ansiedad y sensación de dolor.

Estas ventajas no se dan únicamente en la infancia si no que se repiten durante toda la vida.

Beneficios en la tercera edad

En las etapas de la vida especialmente sensibles como la infancia y la senectud son más necesarios que nunca los abrazos. Por esa razón los mayores que son abrazados tienen un mejor sistema inmunitario y una mejor calidad de vida.

Así el abrazo sincero potencia la autoestima, la empatía, evita el aislamiento y la sensación de soledad, aumenta la comunicación afectiva, estimula la gratitud, estimula la creatividad, da alegría y mejora la respuesta asertiva.

El abrazo es además una forma de comunicación no verbal que en muchas ocasiones expresa mucho más cualquier palabra.