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Mai 19

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El cambio demográfico que se está produciendo en el mundo occidental supone el gran reto que debemos afrontar para adaptar las políticas publicas a la nueva realidad que está surgiendo.

La edad es un factor que no se debería suponer una diferencia para el acceso a los derechos sociales ni de ciudadanía, sin embargo, en le caso de las personas mayores estos derechos se ven mermados a la hora de acceder a una vivienda digna, a un trabajo, a la sanidad, a la cultura o al ocio y a una participación plenamente activa en la sociedad, además en muchos casos este colectivo no llega a recibir una renta lo suficientemente como para llevar una vida digna.

El aumento de la esperanza de vida, debido a los avances científicos, crea nuevas oportunidades para que los mayores puedan alcanzar su realización personal e incluso realizar nuevos proyectos. Pero la sociedad frena estas nuevas expectativas por los estereotipos negativos impuestos en relación a la edad avanzada.

Los estereotipos frenan las expectativas de las personas mayores

Esta visión negativa impuesta e injusta asocia a las personas mayores con una salud delicada o enfermedad, con el inmovilismo, la falta de iniciativa, o la obsolescencia de sus conocimientos. Por todo ello se ha impuesto la costumbre de ocultar la edad real para parecer más joven, hecho que es más exigente en las mujeres.

Por todo ello hay que empezar a ver el paso del tiempo como un hecho que revaloriza y no rebaja a la persona. Combatir estos prejuicios debe ser una acción prioritaria desde las políticas públicas para garantizar el acceso de las personas mayores a sus derechos, para generar una sociedad más inclusiva e integradora, proporcionando seguridad económica, social, sanitaria y afectivos.

Ley Integral de Personas Mayores

Son necesarias políticas que “sigan sumando” a las personas mayores para hacerlas partícipes de la sociedad. Por ello, diversas asociaciones promueven políticas con este asunto como un temas transversales a todo el resto de programa de gobierno y proponen una Ley Integral de Personas Mayores para mejorar su calidad de vida, responder a sus necesidades y garantizar sus plenos derechos.

Así proponen medidas concretas a situaciones concretas como los problemas habitacionales, a través de la construcción y rehabilitación de viviendas colaborativas en alquiler para mayores de 60 años y ampliar la red de viviendas tuteladas, también proponen ampliar la red asistencial con más plazas en las residencias y centros de día. Otra gran preocupación es garantizar los recursos necesarios para alejar a los mayores de la pobreza y garantizar una vida plena y digna.

La sociedad se enfrenta a este reto del aumento de edad de la población y debemos dejar de verlo como algo negativo, sino como una situación a la que todo el mundo debe llegar con todas las garantías y afrontar el envejecimiento como una etapa con sus ventajas e inconvenientes, como cualquier otra etapa.